
Escondida tras un manto de duda y temor intenta asomar su brillo su resplandor... Su hermosura y delicadeza, su alegría y su fineza, su dulzura y su ternura, se esfuman y se nublan con las nubes que a aquella noche azotó. Se plasman imponentes, decididas... la cubren, la ocultan, y le arrebatan lo que ella más amó... ...Es la Luna, durante una tibia noche de otoño, es la Luna, la que tras esa nube se oculta... Tiene miedo, está sola, las incondicionales invitadas ausentes, las estrellas, ya no la acompañan. Solo un grito compungido se hace presente y clama con voz dulce por su regreso... sola en la nada ha quedado dudosa y temerosa de quienes la han acompañado... solo un resplandor permanece fiel y son las nubes las que le impiden ver el atardecer.
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